jueves, 24 de mayo de 2018

DESERTAR DESPERTAR O DESESPERAR


Siempre me he preguntado la razón de existir, el propósito de una vida en sus diversas formas y asombrosas expresiones, que cuando me intentan reducir a un simple sujeto se sale un espíritu que no ha nacido y por consiguiente no ha de morir. Suicidio, el más valiente de los cobardes, no lo defiendo ni lo excuso, pero comprendo el punto de quiebre de todo aquel que ya no tiene la esperanza de seguir esta farsa. Sin intentarlo he terminado en unas circunstancias de muerte, de la misma manera que me enfermo y me accidento, pero al fin de cuentas, aquí sigo en un mundo que a pesar de ser hermoso es muy macabro. En otro tiempo se valoraba la palabra, así era como se excluía la mayoría de la gente que se somete como vulgo a la iniquidad de la nobleza, pues los analfabetos convenían como ahora lo hacen los necesitados y desesperados consumistas. Horror me causa ver la comodidad expresada en una prominente panza, producto del conformismo al que se reduce la vida humana, mientras el misterio se pierde en las especulaciones y las promesas incumplidas de los estafadores, promotores del infierno al que estamos encadenados como seres humanos. Derramaría mi sangre por otros, bien lo sabe el dios que me aquí me tiene, aquel al que me acostumbraron a referir, pues creo que la energía de infinito es la resonancia del espíritu en lo que llaman amor, y no es más que elevar la consciencia más allá de la luz y la oscuridad o del tiempo y el espacio. Lo subjetivo no es más que la parte interna del objetivo, es lo superficial lo que tanto enreda al ser humano que olvidaron la gran fuerza de su espíritu, la esencia de la vida. Ya superada la muerte, hallé el mundo del que no soy digno, puesto que prefiero arrojarme al vacío que creer en los preceptos de la sociedad, el yugo de una humanidad usada como fuerza bruta y carne de cañón, cuando en esencia son más que dioses, y se comportan cual vil animal sin aceptar que son cómplices del orgullo codicioso que es el sistema: lucro; no es más rico quien más tiene sino quien menos necesita, y en esa razón soy un millonario dejando su herencia, un don nadie que no tiene nada que perder, no un taimado que teme perder la vida que no ha vivido sino trabajado. El arte es la recompensa, mi tesoro más preciado, y no porque lo acapare sino porque lo he visto, escuchado, sentido, olido y hasta degustado, un síncope de ideas que se contraponen en la variedad de emociones y expresiones, unas geniales con la energía ya referida y otras con la opuesta razón de fama y riqueza, en medio de la mediocre sinfonía de culturas subnormales. Ante esa pretensión ególatra del común denominador, prefiero ir como una sombra en la que la luz se revela, no ser ese corriente humano que se convence del estatus olvidando que es una condición pasajera, mientras lo que son no se puede negar por lo que hacen y dicen, pueden engañarse a sí mismos y a otros, pero a mí no. Nací estrellado, aun así, no dejo de ser una estrella; quizás por eso sea un ángel caído, pero de todas formas un ángel, los santos déjeselos a los mortales mientras los que estamos atrapados en este mundo encontramos la salida. A veces pienso que los demás tienen razón en mi equivocada locura, luego en la soledad pasan cosas mágicas y me olvido que de que estoy en el infierno, hasta que los demás me lo recuerdan, y retorno a la condición corporal y física después de percibido lo trascendental. He allí el dilema de esta encrucijada que hace mucho dejó de ser motivo de revolución, de lo que se trata esto, la inquisitiva y caótica vida que se abre paso entre la evidente muerte, materia prima de filósofos y miedo de manipuladores mentirosos al servicio del lucro o mal intencionada democracia. Todos somos existencialistas, vinimos a ser libres cuestionando todo y probándolo en el ensayo y el error, por lo que muchos se trauman o se confunden aceptando verdades a medias, rechazando la mitad que por más cierta que sea duele y debe ser escondida, vituperada para que personas como uno caigan en la trampa y no puedan sacar a nadie más, pero no cuentan con la imaginación de los que nos volamos.

domingo, 22 de abril de 2018

MI PROPIO KARMA COMO EL AJENO

imagen de google como casi siempre

Si me dan a elegir elijo no elegir, es la libertad, cosa que algunos desgraciados (Casi todo el mundo y algunos en el universo) ni tienen opción, ni quieren. La ilusión del mundo de la vida se supera con la misión de la consciencia, la mía ha sido simplemente existir, y en eso no tengo otra opción así no la quiera. No quiero vivir en este mundo mediocre y consumista, no creo ni en mí mismo cuando el ego y el instinto me impulsan, no pretendo la gloria ni la fama donde el éxito requiere pasar por encima de los valores, y soy tan honesto que peco de ingenuo y mortal. He percibido la vida como algo más allá del juego de la economía, que es en realidad la esencia de la política y la religión justificando todo el mal por un supuesto bien, y lo bueno sería que esa gente no sólo dejara de existir, sino que nunca más existiera. No hay que negar el éxito de tal empresa, ha sido por mucho tiempo, la costumbre no habrá de cambiar, lo que sí, es la consciencia de quien siendo esclavo se sirva a sí mismo como sirve a su amo, pues los capitalistas son los absolutos dueños de casi todo en la vida, menos de mi pensamiento y mi actuar. Pueda que me mescle en la chusma, que haga parte de un montón, soy un espía de lo imposible, un espíritu atrapado en un cuerpo, mente perdida en un laberinto, estoy solo a pesar de estar rodeado de esquiroles, depredadores geo monetario. Soy un guerrero del espíritu, un alma libre a la condición del mundo que explora, una idea propia que está en conflicto con lo definido e impuesto por la ambición humana, de allí la alucinación de negocio que es la sociedad, un club al que no pertenecemos más que como peones y carne de cañón, por ello el pueblo es cómplice de un sistema corrupto y sobre todo nocivo para la esencia humana. Soy radical porque mi raíz no es mi sangre o mi linaje, tampoco la patria ni el dios que profeso, mi origen es esa espiritualidad que tanto me asombra, y no me refiero al dogma o la forma, sino a esa particular experiencia de la vida manifestada en el arte y la vida misma, esa contradicción y paradoja que tanto explica el taoísmo como filosofía más que como ley. Escogí la vida de un artista, no una profesión ni un lucro, hablo de la idea que se plasma en una obra a pesar de las contrariedades y adversidades, preferí la imaginación a la lógica y abandoné toda esperanza humana que no sea la trascendencia y la profundidad. Descubrí a mi demonio de la perversidad, lo acepté y tratamos de servir el uno al otro en lugar de servir al conflicto, amé esa oscuridad desde que se iluminó con la luz. A diferencia de los dueños del mundo, nosotros esperamos paciente mente que la energía se imponga sobre la materia, no al revés como lo político y religioso que en sus diferencias son brazos de mismo pulpo. Sacrifico mi intimidad por el mayor puesto público, es el deber de quien ostenta el poder, que como el maestro enseñó: aquel que se haga rey, que renuncie. Yo dimití de la sociedad, me quedé sin amigos que no tenga un espíritu a fin de la esencia de mi ser o de la brutalidad de mi crítica, mucho menos una familia que a pesar de que me mantenga, no comprenden que la fuerza original de una célula se manifiesta en los órganos y el cuerpo entero. Las corporaciones lo saben, hacen lo quieran del mundo impunemente, y para el colmo de los males, no importan cuantos afectados existan si hace “bien”, he allí el éxito de la más grande empresa criminal del mundo: la democracia. Lejos de los tres estratos sociales, la vida se ha manifestado en la diferencia cultural, y he allí la diferencia en el nivel de consciencia cuando los estilos de vida concuerdan con la vida misma. No respeto a quien se inviste de autoridad por la fuerza más que por la vocación o la habilidad, tampoco a quien por tener dinero pasa por encima de la dignidad y el honor ajeno. Tanto tiempo de rechazo no me ha hecho marginal, simplemente es el ánimo de lucha, y no porque no quiera la soledad, es porque amo tanto la vida que ofende ver lo que hacen con ella, y la muestra son ellos mismos, los esclavos sufridos que hacen su mejor gesto a quien deber reclamarle, es justo, no me interesa ese karma, sólo el darma tras el propio.

viernes, 9 de marzo de 2018

TESTIGO DE LA CARNE Y PRUEBA DEL ESPIRITU


Como ser humano reniego de la sociedad, a lo único que voy a someterme es a la vida, la ley de la naturaleza y el inflexible destino, sólo seguiré a mi consciencia y el propósito de su existencia: ser testigo de la carne y prueba del espíritu. El día que los hombres y mujeres abran su ojo, verán que perdieron el tiempo y la energía en un negocio que beneficia a unos cuantos, aprenderán verdad y dejaran de practicar mentira, porque el que elegimos es un taimado socio de capitalistas sin alma en busca del beneficio propio. Los seres humanos son duales y dicotómicos en esencia, saca de su corazón lo que tiene, y en el mío hay tanto amor que sólo me queda el desprecio ante la falta de fe de mis congéneres, y se definen malos por naturaleza como animales siendo dioses. Un gobierno para ellos es el auto gobierno, no necesito de nadie que me juzgue o vigile, ni mucho menos de un producto que dicen ser esencial cuando es un desgraciado lujo, así es ilegal o ilegítimo ese sistema con el que esos pocos esclavizan al resto, una pandilla contra otra caterva en su política igual que en su entretenimiento del balón pie. El viejo sabio murió en el joven convencido, el que creció en su ignorancia y la reparte a diestra y siniestra, y los ciegos siguiendo a ciegos caen en el hueco del que platón se pegó para su mito de la caverna. La democracia es un sistema acondicionado por los comerciantes, el verdadero nervio central de la vida es la experiencia, y ésta no puede ser sólo ir al trabajo para gastar lo ganado en las mismas cosas que se trabaja, la equidad no es un equipo de fútbol ni una empresa, es un valor que se torció como todos aquellos en los que la constitución se pifia, porque es la estafa más pulida que el hombre común defiende a capa y espada. Vendrán los rebeldes como yo a cambiar el mundo, darán su vida por ello y los sobrevivientes verán el sueño cumplido: no hay sistema más que la humanidad, y no me refiero a esas penas y defectos que los asola, hablo de que primará los valores de hermandad y solidaridad, ya no será una utopía hacer las cosas por amor que por el hecho de hacer lo posible, pues nuestro problema como humanos es la mediocre posición de conformistas y ciudadanos, de crédulos feligreses, borregos al servicio de plagiarios y asesinos. No respeto a quien no merece la vida, banqueros y políticos nunca debieron adueñarse de la humanidad, la iniquidad reina en la hipocresía, ningún hombre honesto puede entrar en la mafia, sino se corrompería y querrán desmantelar su diabólica empresa, sería un caos para los que se benefician de lo mal que está el mundo. Me declaro en desobediencia civil, por lo que votar no entra en mis persuasiones, mi trabajo no es una esclavitud, es una labor, por lo que la recompensa no es económica cuando es el conocimiento lo que apremia, como la salud y la vida que no se extingue ante todos los esfuerzos por acabarla. Mi escuela tuvo por techo las estrellas y por maestra la soledad, me graduaré el día que me largue, mientras tanto, seré el dolor de cabeza de todos aquellos que defienden el lema: Dios y patria. Quise ser un líder, se acabó cuando no hubo rebaño que liderar, cuando al final de aquella campaña está la cruz, donde un hombre es más necesitado de lo que es capaz, en un tiempo en que las maravillas del mundo no equivalen al negocio que tienen por sociedad, pues no hay propósito en la vida más que vivir a la orden de lo que impongan esos condenados próceres y gestores del capitalismo que llaman democracia. Los anónimos brillarán en la oscuridad que cubrió al mundo, los ciegos verán la luz y no caerán más en la trampa de los comerciantes, no serán súbditos de la élite que manipula al mundo en la sombra de su dinástica oligarquía. No soy un hombre del común, voy en lo ordinario navegando hacia una humanidad despierta y bondadosa, no la atemorizada comunidad que llaman pueblo, y que no son más que lacayos del tirano. Un espía de otro universo, eso es lo que soy, un preso de la carne y otro más que pulula contra dominaciones y potestades, un guerrero del espíritu que no se va a arrodillar ni mucho menos disculpar por ser libre y pensar.



jueves, 15 de febrero de 2018

LA CORPORACIÓN INSTITUCIONAL DEL MAL


Dirán que es envidia, que soy muy negativo y nocivo. Ni Petro, ni ningún político va a cambiar lo mal que está la sociedad, para eso, cada uno de los elementos en ella debe ser consciente, y eso implica ser responsable, y nadie quiere eso cuando la mediocridad es la base del consumismo, y es allí donde debemos tomar acción. La no acción, el no comprar la mierda que termina en la basura, mucho menos pagar impuestos, pues aquellos que hacen lobby tras campañas políticas, son los que en verdad se benefician con cada uno de los mentirosos en los puestos públicos, y es por eso que soy abstencionista, porque no he visto ganar al voto en blanco, ni mucho menos hemos sido testigos de cómo son castigados, no más vean a esos sacerdotes pedófilos que mueren en la más absoluta impunidad. Las oligarquías se disfrazan de democracias, se visten de libertad y paz y no traen más que guerra y negocio, es por eso que debemos levantarnos en carácter, no consumir más ese imperio económico de unos pocos (MUY POCOS) que se creen mejor que cualquiera, y la verdad son unos desalmados que tienen la culpa de todo el mal en el mundo actual. Cada quién da de lo que hay en su corazón, y el mío está infartado en la inhabilidad mortal por descubrir la parte divina que existe en el ser humano. Llegará el día que la sabiduría sea el alimento y la labor sea el placer que un trabajo no produce, no tendrán más males que la misma imposibilidad, ni la muerte será el control cuando el espíritu sea más importante que el cuerpo, y es en ello donde falla toda la sociedad que está construida en los preceptos de una pirámide, cuando la vida es un ciclo y no la artificial conducta que nos inculcan. La humanidad en sí misma ya es un sistema, no es menester la mafia que tenemos por gobierno, el que planeado y fabricado por las mismas élites, muestra que son viles y maquiavélicos, el fin nunca justificará los hechos que hablan por sí mismos: asesinos, ladrones y esclavistas, apenas por encima, en el fondo son la escoria y la peor parte de nosotros. Abrir los ojos no es despertar del sueño, es hacer que lo soñado deje de ser una pesadilla, que lo vivido no sea un emporio de unos pocos sobre el total, y en eso los americanos somos expertos, desde la norteña tierra del “sueño americano” del cual tienes que estar dormido para que lo creas, hasta la inhóspita tierra de fuego que es la entrada a la Antártida y los secretos allí ocultos, los que habitamos esta tierra de encantos vivimos entre la magia del mundo y la estafa de los bancos y sus socios dueños de las corporaciones que como un monstruo se traga al mundo con sus tentáculos. Me lavo las manos, ni comulgo, ni voto. Vivo la vida en la simplicidad de lo familiar, cuando se trata de lo superior y trascendental, no hay fortuna que valga para adquirir sabiduría o salud, ya que esa es la verdadera riqueza del ser humano, que no la conocen y que les da la vida. Muchos van a ser inútiles, policías, sacerdotes, políticos, militares, banqueros… y un sinfín de parásitos que se alimentan del esfuerzo ajeno. La corrupción es poder, sólo aquel que hace lo que se le dé la gana (capricho) demuestra su grandioso ego, es por eso que enloquecer de poder pareciera ser el objetivo de todo aquel que lo busca, pero cuando el poder del amor supere al amor por el poder se van a dar cuenta que no estoy tan loco ni soy tan utópico. Ser idealista es ponerse una diana en la cabeza, muchos líderes sociales son asesinados y nadie responde, deberían castigar a la clase social más alta y sacrificarla en pos del beneficio total, y no para remplazarla con otros déspotas, sino para exterminar esa clase de gente que pasa por encima del resto. Su propio peso los va a aplastar cuando la mentira sea tan descarada y la gente se canse, se educarán y sabrán que han vivido una estafa, volverán a recuperar la dignidad y harán de la humanidad el experimento que es y no el negocio que tienen, volveremos a la experiencia antes que el deber, lo malo y lo bueno serán íntegros en la consciencia y no en la competencia del ego, viviremos del espíritu y seremos los hijos de la estrellas que somos, no la corrupta miseria en que nos tienen los oligarcas.

jueves, 25 de enero de 2018

VENIMOS Y VAMOS

Si me hablan se orden seré el caos, de la misma manera que si me hablan de caos seré el orden, y no es por ser el adverso o contrario, sino porque en la integridad de mi ser me gusta oponerme a mí mismo antes que a los demás. La competencia no es lo mío, suele incitar mis más oscuros haces de luz, prefiero la lucha que hace del conflicto una oportunidad para sucumbir ante la ilusión o ser parte de la verdad descubierta. Prefiero la sobrevivencia animal del ser humano, el instinto que es depredador por el cual el menester del sueño, la comida y el sexo priman en su objetico de vida, no obstante, para unos más elevados la vida es eterna a pesar de que la consciencia sólo vea una parte, la que muere. Mi espiritualidad no la comprendo así como mi humanidad no la tolero, odio el sentimiento de impotencia y decepción frente a la realidad, pero me fascina y alegra la plácida sensación de no ser de este mundo. Cerrar los ojos y dejarse llevar del silente vacío a través del tiempo y el espacio, en lo más profundo surgirá esa energía o luz llamada espíritu, sin nombre ni límites es parte íntegra del universo, herencia de una creación que siempre ha estado y siempre va a estar, no nació y por eso no morirá. No hay mal ni bien cuando lo bueno y lo malo van de la mano en lugar de ser contrarios, he allí el dilema de la sociedad que se debate en cada evento de la vida, provocado o aleatorio, cada suceso está ligado a los objetivos que quienes gestaron esta estafa económica llamada democracia, religiosamente han cumplido sus sueños de confort en el tope de una pirámide social. Más que un esclavo soy un preso, cautivo en la consciencia colectiva de seres convencidos por otros, aceptan obedientemente el yugo de su trabajo y se esfuerzan por alabar a su capataz, se entretienen en banales propósitos y celebran la vida mientras otros son los desafortunados que mueren bajo bombas, por eso los criminales prosperan en la hipócrita vida de los comerciantes. Nací muerto más que viejo, fantasma de persona que vaga al rumbo de quien lo invoca en menester de cualquier cosa, atraído por la magia oculta en el ser humano y repudiado por la misma humanidad que me pesa. Me llaman utópico, no me creen cuando despliego esa energía interior en busca del misterio o la sabiduría, les gustaría que les hablara de fútbol o de modas, ignorantes de todo arcano se convencen de sus formas primitivas, las exaltan a tal punto que en lugar de avanzar retroceden en la escala evolutiva, no ven que contribuyen a la ruina de su imperio como todos antes de este capitalismo agresivo que nos consume. He sido testigo de que el hambre se espanta por un rato mientras te evades en un libro o un juego, luego el milagro se manifiesta y apremia al vencedor saciando su falencia, es la victoria del espíritu sobre todo lo demás. Que confuso puede ser indagar la esencia de la materia, y más desorientador buscarse a sí mismo en otros, he allí lo más problemático de un ser que en lugar de buscarse a sí mismo prefiere vender al mejor postor. Lo cierto es que nada justifica la riqueza de las élites, mucho menos lo que son capaces de hacer cuando han perfeccionado su estafa, se regodean en sus tronos sin el pudor noble de sus almas, sin vergüenza alguna imponen sus maneras y se vanaglorian del éxito de su empresa. Tiranos escondidos tras lo público, indiferentes y desalmados que dicen amar la vida cuando la sacrifican impunemente, que valoran la falacia del dinero mientras se burlan de la sabia bondad que habita en el ser humano, la destruyen enseñando que el propósito del ser humano es trabajar, los adoctrinan en la mísera esperanza de una vida mejor. No pretendo ser un santo, estoy lejos de ser una buena persona, la sociedad me ha defenestrado casi hasta la locura, me corrompe con su rutina y me desuela con su ignorancia, me amarga y me deprime, tal vez por eso aquello que llaman espíritu se impone a mi dolor y me muestra que venimos de otro lugar, al que iré cuando muera, quisiera pronto talvez muy lejano, como condenado a ver la caída de la sociedad y el nacimiento de la humanidad consciente y elevada digna de honra y tranquilidad. 

viernes, 29 de diciembre de 2017

EL DILEMA ENTRE CELEBRAR Y CONMEMORAR

El último fin de semana del año. Quisiera fuera el último año, lo digo por todos aquellos que año tras año deben soportar las injusticias de la sociedad, como los que en lugar de ser inundados con publicidad navideña son bombardeados, y no importa quién las lance pues al fin y al cabo el que gana es que las hace y las vende, le interesa todo conflicto en la tierra para justificar su lucro y de paso sus políticas y creencias. ¿Qué año será el que la gente del común, deje de ser vulgar y abra los ojos junto al entendimiento? Comprenderán que no es menester ningún sistema más que la propia consciencia del ser humano, el que sí es malo por naturaleza, lo es por la naturaleza de sus tratos y ambiciones, en esencia el hombre en sí mismo sabe lo que es malo o bueno y por eso se debe recuperar la dignidad, el honor y la honra de la palabra, ese era el valor de la humanidad antes de la usurpación de las familias de abolengo y sus socios comerciantes. ¿Feliz navidad? Y le dicen natalicio cuando ocultan el día que nació el maestro, lo que celebran es un fenómeno de la naturaleza tanto física como psíquica. El árbol, las luces, los villancicos, la novena, la cena… no son diferentes de las calabazas del Halloween ni los corazones de san Valentín, los que por inercia se manifiestan a menudo gracias a tales ritos y celebraciones, los que tras el velo de su dogma está oculta la verdad, la cual no es absoluta, es dual e individual, su imposición da la impresión de una manipulación u omisión en la información o el debate. Papá Noel es un invento empresarial, todo un ícono del materialismo comercial cuando el valor de las cosas y las personas está establecido en su esencia, no es casualidad que la bebida gaseosa oscura siempre blande su emblema con los mismos colores (Rojo y blanco); o de la cena de navidad que es una costumbre de EUA cuando ya habían esclavizado a los nativos americanos. Así que la historia ya no es parte de la gente, somos manada que por mucho importa como mano de obra y carne de cañón, interés corporativo que a la final es lo mismo que político “año fiscal” “anuario” y demás falacias en que sustentan esa gran estafa que llaman sistema o sociedad y que excluye o clasifica. Será otro año de lo mismo, elección de chupa sangre llamado presidente, del reinado de la princesita que tenemos por alcalde, del crimen y la justificación del status quo, y ni quiero imaginarme de qué funerales. 
No soy de los que celebran el cumpleaños, ni mucho menos la música dada al baile o la bebida (ya pasé por ahí y no me gustó), prefiero ser parte en un conflicto que ser víctima del mismo, también he sido herido por aquello que llaman realidad y no es más que una ilusión. Me dicen utópico, idealista, soñador, revolucionario, discordia, iluso, confundido, loco, equivocado… y así sucesivamente; lo que sí me es desconcertante, es que, a pesar del desdén a las formas humanas y mortales, generalmente comparto la vida con quienes en realidad me aprecian. Inmensamente lejos de lo que es, el amor se pegó del miedo para valerse cuando el amor es desprenderse y dejar ir, por eso la libertad que ha cuartado el hombre no es digna de alabanza, así es que la justicia no es ciega, sino que está con una venda en sus ojos, sirve a la patria y al prejuicioso dios, cuando el amor es el único dios que habita todo corazón. Que la dicha los embargue, mi pena no es una causa perdida, como lo pueda ser la libertad de corea del norte del régimen de su dictador, socio de déspotas e hipócritas dados a los peores vicios de la mortalidad, depravados, ambiciosos y corruptos. ¿Quiénes serán los que, cansados de tanta tiranía se levanten contra la iniquidad del mundo y devuelvan a la humanidad el honor y la gloria de su genética y su psiquis? Cada vez mi lucha está más cerca de su conquista, no contra la humanidad, es contra esos pocos que se dicen dignos y que son desalmados, puesto en el rechazo del ostracismo, contemplo a la soledad como una oportunidad de aprender de aquellos fantasmas que me rodean, de conocerme y darme rienda suelta para bien o para mal, sólo las estrellas y la luz artificial pueden dar testimonio de mí, de resto, espero no se ofendan.

jueves, 16 de noviembre de 2017

PLACA 173243

Si no me dio la cara para una foto mucho menos me va a dar su nombre, mejor así, lo tomo personal no sólo contra el policía y su compañero, sino con toda una institución a la que por fortuna o desgracia pertenecí. Exceptuando la humanidad de los honestos y buenos policías que conozco y he encontrado, me referiré a este agente como un patán y abusador, alguien sin escrúpulos ni ética. Lección aprendida, si vas de afán y la policía te retiene de seguro el diablo te está poniendo a prueba. Hecho: en una requisa el policía en cuestión me retuvo un momento y más que requisarme me borró las fotos y los videos de mi celular, y quién sabe qué más le hizo al teléfono si a mí me trató de criminal y delincuente cuando el que actúo como tal fue él. Menos mal no es personal porque pobre humanidad de ese sujeto, tengo su imagen de robot uniformado al que me tropecé en un mal día, mejor dicho, en un día medio soleado y medio lluvioso (Literal-mente). Me enferma la gente así, odio a todos: unos por malos y otros por no sentir hacía ellos el odio que provoca a las almas virtuosas. Sé que hay buenos policías, pero éste no es uno de ellos, es de los miserables que hacen quedar mal a los demás “Lo voy a mandar a la UPJ”, me amenaza como si eso funcionara, tiemblo es de la ira y la impotencia de decirle en la cara la clase de persona que es, pero aquí le digo que es un desalmado al que no le basta su autoridad para arruinar el día de los demás en lugar de estar haciendo algo productivo. El mediocre intendente piensa que porque se pone su chaqueta no lo voy a reconocer, no importa su nombre cuando es parte de una institución a la que le pondré mi queja, a la que iré a donde mis amigos ejecutivos a preguntar ¿Cómo asciende alguien así cuando los buenos policías esperan un ascenso por muchos años? El daño no es físico, es existencial, al esquirol ese en este momento le ha de importar un soberano rábano las repercusiones de su proceder, y que tuve la desgracia de encontrarme para que cual pirata o villano me perjudicara. Lo peor es que si pueden golpear a mujeres y niños por cumplir su labor ¿Qué voy a esperar yo de quejarme de ese gendarme que se cree general? Es en mi terreno que su espíritu entiende el oprobio de sus actos ya que con él pago el oprobio de los míos, no quiero deudas y mucho menos cuando el comercio es el trato de los mortales, y creo que el cretino esperaba que le diera un motivo para enviarme a la UPJ, y como no se lo di prefirió joderme como lo hace un ñero o un delincuente imponiendo su “astucia”. No es una excusa, pero he allí un motivo más para despreciar el sistema, para lucharlo con esos lacayos que no hacen más que gestar éste odio, esclavos que lamen la mano de quien les patea el culo. Pobre espíritu de ese mortal (si es que le queda algo de luz en su corazón, creyendo que lo tiene porque no parece), va por las sombras de un déspota que no escatima en arruinar la vida que dice proteger, se sirve a sí mismo de un uniforme al que respeto cuando lo porta alguien consciente. El intendente ese me tiene ofendido por su mal actuar, y eso refuerza mi mal carácter contra los viles borregos del sistema que me asolan, que me provocan náuseas y sobre todo unas infinitas ganas de hacerles sentir el sufrimiento que causan. Verá lo chichipato que soy, y no es menester que me lea, ni siquiera merecía conocerme en persona, pero ya entrado en situaciones como la que intento descargarme en esta publicación, no escatimo en denunciar su iniquidad que refleja ignorancia e impotencia, por eso tenía que sentirse mejor haciéndome el daño. De las dos caras de la policía hoy me tocó el careculiambro, el indigno que mancha la placa no con sangre, con el puro odio de un servidor público que se sirve a sí mismo, a uno corrupto en su alma y sabrá Dios dónde más, que me libre de estos tiranos, aprendí mi lección: por más afanado que esté, toca perder el tiempo con el protocolo y que no les pueden pedir el teléfono sin una orden. Definitivamente: luchar contra el sistema acarrea sufrir su diabólico poder. 

joe satriani

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EL CASTILLO DE LOS PIRINEOS

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