miércoles, 17 de octubre de 2012

AMOR FANTASMAL

Marcia es una mujer más complicada de lo normal, ciclotímica hasta el punto de ser una persona contradictoria y paradójica. –Mi amor aunque sea para cualquiera es de origen divino- frase que se repetía constantemente, muy pocos fueron testigos de esas palabras, por ello como narrador me atrevo a repetirlas. Dos sujetos en particular fueron su gran error, Yesid el agente, en una ocasión estando en un motel casi se matan de un disparo que al final no se dio, peleaban de tal manera que sus reconciliaciones se hacían adicción, y ella lo sabía, no le importaba el hecho de que él viviera con otra mujer a la que tenía embarazada. Y el otro fue Víctor, su ex-esposo, planeó un futuro con él sacrificando a su primer amor, aquel quien mejor representó su frase ya que él fue quien se la enseñó, no diré su nombre por respeto a la paz en su tumba. Ya son contados los hombres en su vida, pero no es una nena cualquiera, simplemente su ardiente deseo la hace ser parte del intrincado sistema de afectos humanos, por eso cuando le pasaba algo lo invocaba en una breve oración, a lo que el espíritu de su confidente venía a consolarla en lo secreto de aquel misterio. Cuando ella lo dejó por Víctor no soportó la idea de perder la mujer que idolatraba, se dejó consumir en la soledad de su recuerdo y murió de inanición en un sucio y oscuro rincón, pero no fue a descansar, su amor lo ató a esa mujer que amaba a través de los imbéciles en su vida, porque ¿Cómo llamar a los hombres que no corresponden un amor tan puro? Ella lo sabía y por ello se culpó de su muerte, le pedía perdón cada vez que podía, un arrepentimiento salido de todo aquello negativo que le estaba pasando, le decía que todo eso era porque le había hecho mucho daño hasta el punto de matarlo. El caso es que ese problema con Yesid era la gota que derramaba el vaso, ella había descubierto que sus dolores tenían nombre propio, era una masa o carcinoma de alguna especie, y su vida se desestabilizó por completo desafiando incluso su propio mantra, ya que repetía mirando al vacio –Soy una decepción ¿cierto?- y el silencio imperaba, ya la voz que la animaba se había desvanecido, no sentía esa energía que la contagiaba cuando peor estaba, sólo el frio y la indiferencia eran su respuesta. Su capricho obstinado por ese sujeto la tenía no solo enferma sino ya casi loca, de seguro si el muerto estuviera vivo le diría algo como -La Marcia que conocí y amé está tan muerta como yo, no reconozco a la que tengo en frente- no se imaginan que tras el dolor de sus conciencias está la alegría inconsciente de un amor fuera del tiempo y el espacio, esa fuerza inconmensurable que hace al universo la maravilla y milagro que es, eso que llamamos espíritu e idealizamos en amor y fe. Marcia sabía ello pero también decía amar a Yesid, en un sueño el muerto le preguntó -¿lo amas?- a lo que ella dijo que sí, el muerto le dijo -yo creía lo mismo hacia ti pero cuando pasé me di cuenta de muchas cosas, no cometas el mismo error que yo, recuerda que Dios da y quita de la misma manera que el sol sale para justos e injustos- y de esa manera se despertó mejor aunque el dolor la matara, Yesid sólo la buscaba cuando quería sexo, y eso a ella le importaba muy poco con tal de estar con él, así dejó de escuchar algo del muerto pero tenía a su amado comiendo de su mano “lo más parecido al amor en este mundo se llama vicio, y cual adicto a la vida buscaré una sobredosis” todo marchaba bien hasta que su descuido de salud le cobró la cuenta pendiente, a pesar de él estar con Marcia a menudo en el hospital regresó con la amante que tenía a vivir con ella, mientras yacía en hospital agonizando al cuidado de su madre y el amor de sus hijas, este sujeto al igual que otros antes le importó poco, lo contrario para ella que a pesar de enfrentar la muerte estaba feliz, sin saber que sería el remplazo del muerto.

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joe satriani

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