miércoles, 17 de octubre de 2012

UN AMOR ARCANO

Yalanat es una chica muy especial, fue concebida en la luna de miel que regaló el adinerado padrino de bodas, el destino: parque nacional de yala en Sry Lanka, de allí su nombre. La conocí muy joven sin imaginarme que tiempo después tendríamos nuestro cuento, recuerdo que mi primera impresión sobre ella fue la ternura más intrigante que había sentido, me recordó lejanas épocas de inocencia, le aventajaba en edad y no era recomendable corromper esa nobleza. Cuando ya había pasado varios años la vida nos dio una oportunidad para compartir nuestras castas almas, y aunque fue muy corto fue muy intenso; en primer lugar salimos a escondidas, pero era una falacia ya que nuestras familias en silencio estaban contentas por nosotros, sin embargo, el miedo y los prejuicios jugaban en nuestra contra, ideas diferentes de la vida también empezaron a distanciarnos. Justo cuando más quería hacer lo imposible por ella algo cambió, ya no me daba el habitual beso en los labios sino me volteaba el rostro hacia la mejilla, ya era tarde para declararle mi amor, había salido de la U a trabajar con lo cual terminó de remplazarme para dejarme a merced de la acostumbrada soledad maestra. Nuestro romance fue extraño, empezó de manera misteriosa y de la misma forma terminó, por mi lado tenía problemas con mi roto corazón que me impedía intentar amar por aquel momento, y a eso se sumó el hecho de que ella por su lado tuvo la oportunidad de amar a alguien más. Me refugié entre libros y fantasmas, pues quedé a merced de un poderoso enemigo que se esconde tras las personas, incluso en uno mismo ya que por ello debo proteger a los demás de lo peor de mí, porque estoy seguro de que soy tan noble como miserable y mezquino. Ni ahuyentarme de la sociedad sirvió para evitar más penas, ya que debido a una vida de servicio tuve que pagar omisiones con más obligaciones, me tocó ser un hipócrita cuando por fuera reía sabiendo que por dentro lloraba, o viceversa, amando a quien no te ama y no amando a quien en verdad te ama, existiendo confusamente en el complejo de la separación. Sé que cometí un error pero no sé cual fue, de haber sabido que se cansaría de mí habría hecho algo por mantenerla a mi lado, ¡Así es la vida! Yalanat no me quiere, a lo cual una vez me contestó: no es eso porque yo si te quiero pero no de la forma que quisieras. La he visto, está cada día más bella, dichoso el que está con ella, pues aunque no me cuente ni me diga nada es obvio que no está sola como lo estoy, lo bueno de ello ha sido el gran avance que he hecho en las arcanas artes de secretos y misterios. Recuerdo que vimos “PRESAGIO” hace tres años de eso y ahora nos acercamos a la fecha límite del solsticio de invierno. Algunos se retiraron a las montañas, otros han almacenado agua y víveres en bunkers, muchos no les importa lo que pueda pasar, y la gran mayoría cree que no va a pasar nada, todo porque el miedo impera en los hábitos a los cuales estamos acostumbrados. Yalanat al igual que mi familia está perdida en ese estilo de vida esclavo, lo siento por ella y oro en su nombre, sé que nos encontraremos al otro lado del portal y que nos espera la eternidad en un ambiente de consciencia elevada. Acaban de empezar las novenas, yo ruego a Dios pase lo que pase que nos mantenga unidos, Yalanat es el claro ejemplo del amor que se deja ir para que sea libre, de aquel que se corresponde espiritualmente más que físico, estoy solo y no importa, lo que realmente me compromete es saber que pronto amanecerá en lo más esencial del ser humano, que el pulsar cósmico nos atravesará en una onda de alta vibración. Ella lo besa y se ve feliz, me veo allí en el pasado, de la misma manera que el futuro nos espera, ya verá cuando me reconozca, ya no dudará del poder del amor.

AMOR FANTASMAL

Marcia es una mujer más complicada de lo normal, ciclotímica hasta el punto de ser una persona contradictoria y paradójica. –Mi amor aunque sea para cualquiera es de origen divino- frase que se repetía constantemente, muy pocos fueron testigos de esas palabras, por ello como narrador me atrevo a repetirlas. Dos sujetos en particular fueron su gran error, Yesid el agente, en una ocasión estando en un motel casi se matan de un disparo que al final no se dio, peleaban de tal manera que sus reconciliaciones se hacían adicción, y ella lo sabía, no le importaba el hecho de que él viviera con otra mujer a la que tenía embarazada. Y el otro fue Víctor, su ex-esposo, planeó un futuro con él sacrificando a su primer amor, aquel quien mejor representó su frase ya que él fue quien se la enseñó, no diré su nombre por respeto a la paz en su tumba. Ya son contados los hombres en su vida, pero no es una nena cualquiera, simplemente su ardiente deseo la hace ser parte del intrincado sistema de afectos humanos, por eso cuando le pasaba algo lo invocaba en una breve oración, a lo que el espíritu de su confidente venía a consolarla en lo secreto de aquel misterio. Cuando ella lo dejó por Víctor no soportó la idea de perder la mujer que idolatraba, se dejó consumir en la soledad de su recuerdo y murió de inanición en un sucio y oscuro rincón, pero no fue a descansar, su amor lo ató a esa mujer que amaba a través de los imbéciles en su vida, porque ¿Cómo llamar a los hombres que no corresponden un amor tan puro? Ella lo sabía y por ello se culpó de su muerte, le pedía perdón cada vez que podía, un arrepentimiento salido de todo aquello negativo que le estaba pasando, le decía que todo eso era porque le había hecho mucho daño hasta el punto de matarlo. El caso es que ese problema con Yesid era la gota que derramaba el vaso, ella había descubierto que sus dolores tenían nombre propio, era una masa o carcinoma de alguna especie, y su vida se desestabilizó por completo desafiando incluso su propio mantra, ya que repetía mirando al vacio –Soy una decepción ¿cierto?- y el silencio imperaba, ya la voz que la animaba se había desvanecido, no sentía esa energía que la contagiaba cuando peor estaba, sólo el frio y la indiferencia eran su respuesta. Su capricho obstinado por ese sujeto la tenía no solo enferma sino ya casi loca, de seguro si el muerto estuviera vivo le diría algo como -La Marcia que conocí y amé está tan muerta como yo, no reconozco a la que tengo en frente- no se imaginan que tras el dolor de sus conciencias está la alegría inconsciente de un amor fuera del tiempo y el espacio, esa fuerza inconmensurable que hace al universo la maravilla y milagro que es, eso que llamamos espíritu e idealizamos en amor y fe. Marcia sabía ello pero también decía amar a Yesid, en un sueño el muerto le preguntó -¿lo amas?- a lo que ella dijo que sí, el muerto le dijo -yo creía lo mismo hacia ti pero cuando pasé me di cuenta de muchas cosas, no cometas el mismo error que yo, recuerda que Dios da y quita de la misma manera que el sol sale para justos e injustos- y de esa manera se despertó mejor aunque el dolor la matara, Yesid sólo la buscaba cuando quería sexo, y eso a ella le importaba muy poco con tal de estar con él, así dejó de escuchar algo del muerto pero tenía a su amado comiendo de su mano “lo más parecido al amor en este mundo se llama vicio, y cual adicto a la vida buscaré una sobredosis” todo marchaba bien hasta que su descuido de salud le cobró la cuenta pendiente, a pesar de él estar con Marcia a menudo en el hospital regresó con la amante que tenía a vivir con ella, mientras yacía en hospital agonizando al cuidado de su madre y el amor de sus hijas, este sujeto al igual que otros antes le importó poco, lo contrario para ella que a pesar de enfrentar la muerte estaba feliz, sin saber que sería el remplazo del muerto.

joe satriani

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